Este es el bosque de Eryndlyn. Los seres elementales son bienvenidos a tomar refugio.
 
ÍndiceCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Alethia

Ir abajo 
AutorMensaje
Alethia
Vampiro
Vampiro


Cantidad de envíos : 3
Localización : Si no estoy aquí, no sé dónde estoy.
Fecha de inscripción : 16/05/2008

MensajeTema: Alethia   Jue Mayo 22, 2008 4:22 pm

Comencemos por el nombre, viendo que ella lo escogió cuando decidió empezar una vida nueva con la "maldición" que se le había dado. Ahora, su nombre de nacimiento no era ese, pero con fin de seguir siendo Alethia no planea decírselo a nadie. Ese es un secreto que sus familiares se llevaron a la tumba.

Alethia vivió una infancia humana y bastante normal para sus estándares, excepto por el hecho de que a veces cosas extrañas sucedían alrededor de ella. A veces le llegaban memorias que no eran suyas, o una especie de susurro en el rincón más recóndito de su cerebro. Así fue como averiguó que su verdadero padre había muerto en condiciones más que misteriosas, sin mencionar que su cuerpo nunca había sido encontrado. La persona a quien por sus inocentes diez años de vida había llamado 'padre' era poco más que un reemplazo.

Adelantémonos un año y medio, cuando, una noche, dichas condiciones misteriosas de la muerte de su padre le fueron más claras. Y por varios siglos después desearía que esa noche nunca hubiera sucedido. En un revoltijo de colores la niña logró distinguir a su madre, llorando y con un bulto envuelto en una manta en brazos, apretándose contra una esquina y huyendo de una sombra que se acercaba... Su padre estaba muerto.

Durante los siguientes meses, esa imagen iba complementándose con cada vez más detalles, y con más información cada noche. Ella planeaba dejar de dormir, y lo hizo, aunque la curiosidad de saber qué sucedía era demasiado, y cerca del segundo mes Alethia procuraba dormir tanto como fuese posible, para tratar de completar la verdad. Nunca le comentó nada a sus padres, por miedo a que lo que hacía estaba mal, ya que por este punto ya se había dado cuenta que lo que veía eran memorias. Cada vez fue acumulando más: Esa sombra se volvía más clara, revelando al hombre que se hacía llamar su padre, en una camisa blanca cubierta de sangre. Un cuerpo en el suelo tras él, alguien familiar sólo a través de las memorias que pertenecían a su madre. El hombre preguntaba algo. Primero, todo lo que ella oía era algo similar al ruido blanco de un televisor. Luego, susurros. Algunas palabras. Finalmente, la frase completa: "Y tú crees que si lo maté a él ustedes dos están más seguras?"

Esta terrible información se la guardó Alethia para sí, y poco a poco su conducta hacia el asesino de su padre fue cambiando. Peleaban más seguido, subiendo el volumen cada día, hasta llegar a gritos. Esto sucedió por cerca de dos años, cuando en una pelea el hombre, tratando de llegar a ella, tras la sombra de su madre, empujó a la mujer, quien tropezó con una mesa y cayó sobre un montón de espadas sin mango. Uno se imagina qué sucede a partir de ahí. En ese momento, Alethia tomó la decisión que definiría su vida:

Tomó una de esas hojas de espada en sus manos e intentó atacar al asesino de sus dos únicos familiares.
Como es de esperar, la falta de experiencia causó su derrota. Dada por muerta, en una casa vacía y sin nadie que la identificara en las cercanías, fue arrojada a un río.

La siguiente cosa que supo fue que se encontraba en una cueva de montaña, por el rocoso paisaje alrededor, y que había alguien tarareando alegremente frente a una hoguera. Mientras observaba sus alrededores, el viejo hombre habló. "¿Así que ya despertaste, mi querida chupasangre?"

Por los siguientes días Alethia escuchó todo lo que el anciano, Albert, era su nombre, tenía que decirle. Se enteró que para salvarla él había tenido que convertirla en esa misma monstruosidad, o así lo llamaba él, que él era. Un vampiro. Alethia escuchó su historia con paciencia, pues era increíblemente larga, y se dio cuenta que casi podía ver lo que el anciano le contaba. Las memorias del hombre eran diferentes a las que había visto, casi como si Alethia pudiera ver qué tan viejas eran.
"Y, tu nombre, señorita, ¿cuál es?"
Ella recordaba una sola palabra. Verdad. Y eso fue lo que pronunció, en un idioma antiguo.
"Alethia."

Por muchas lunas Alethia aprendió todo lo que Albert tenía para ofrecer, incluyendo el hecho de que al parecer ella tenía una habilidad única:Leer las memorias de la sangre. La mente olvida, la boca miente, pero la sangre todo lo sabe. Cuando el momento llegó para que ella tomara su propio camino, Albert le entregó unas vainas, unidas por dos tiras de cuero rojo. Dentro de ellas, dos dagas con mangos rojos. Para protección, dijo. Pero ella les tenía otro uso. Iba a perseguir a un asesino, causante de la muerte de tres personas. Su madre, su padre y la chica inocente que había sido. Además, una cicatriz en forma de X en su espalda incitaba a Alethia a la venganza.

Veinte años después, y venganza completa hacía años ya, Alethia regresó a su "hogar", el cual consistía de una cueva en un bosquecillo. Estaba feliz tras una buena noche de caza, y saciada de sangre, de animal, claro. De repente, se detuvo en seco. Sus ojos se tornaron púrpura para una mejor visión, y así ella logró detectar una sombra caminando dentro de la cueva. Tan sigilosamente como le fue posible, Alethia sacó una daga, y entró a la negrura. Sin un solo ruido, se acercó por detrás a la sombra y le colocó la daga en el cuello, susurrándole al oído. "¿Quién eres y qué buscas aquí?"
Antes de completar la frase, sin embargo, su daga estaba en el suelo, y ahora ella quien se encontraba frente a una espada. Alethia sonrió. Seguía viva, lo cual indicaba que la persona no iba a atacarla a menos que ella le diera una razón. Y no lo iba a hacer.

Tras dos semanas de quedarse en la cueva con Alethia, el hombre, Zhadowwolf, que más que un enemigo se había convertido en amigo, siguió con su camino. Tras mucho tiempo, casi incontable, empezó a rondar un rumor acerca de un hombre con alma de lobo en el bosque de los elfos, el bosque de Eryndlyn. Alethia decidió ir a visitar a un viejo amigo...


Descripción:

cabello café, muy lacio y hasta el cuello. Ojos que son normalmente ámbar pero cambian a morado para mejor visión. (Llamémoslos ojos vampíricos) Es fuerte y flexible. Se viste con una capa negra con capucha y unos pescadores negros con una playera roja de tirantes. Usa zapatos estilo tenis, viejos y desgastados. En su cadera están sus dos dagas, y amarrado un poco fuera de su mochila a su espalda, un arco pequeño, cuya única función es cazar animales.
Alethia es alguien práctico y a la vez flojo, ya que cuando encuentra condiciones para vivir cómodamente, no se mueve del sitio en años. Cambió su nombre acordemente a su habilidad de extraer la verdad de la gente. Hay quien la puede considerar cruel por eso, pero a ella no le importa. Suficiente tiene con guardar los secretos de todos, tarea difícil, ya que a veces es complicado mantener una conversación con alguien mientras se ven sus memorias, o cuando se sabe que esa persona ha perjudicado a otros.

Habilidad:

Es rápida en comparación con un humano, pero no mucho más. Tiene una memoria fotográfica, con la que guarda las memorias que ve. La sangre de otros, no importa su raza, le "habla", y le muestra la vida de esa persona. No hay más que acercarse para que Alethia sepa todo sobre ti. Usa sus dagas con destreza, y su arco bastante bien, pero no hará nada a menos que sepa que la persona quiera lastimarla a ella o a sus seres queridos.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
Alethia
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Habitaciones

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Eryndlyn :: Generalidades :: Rincones :: Historia de los personajes-
Cambiar a: